Thursday, May 10, 2007

Perú, un recorrido frustrado

A pesar de haber pasado muy buenos momentos en Perú, sali del país con muchas ganas de volver a sentirme libre, haciendo lo que me gusta y disfrutando de mis propios planes. Mi estancia alli no duró más de 15 días y lo que más me enganchó sin duda
fue la gente a la que conocí. Se que no le di ni la oportunidad ni el tiempo pero desde mi llegada a Cuzco me vi abordado de una manera desmesurada por el excesivo turismo que alli lo gobierna todo.

Cuzco es una ciudad que no tiene otro medio de vida que la explotación de los recursos arqueológicos que tiene a su alrededor. Por ello, todo lo relacionado con la ciudad y sus habitantes, gira entorno a este negocio y a los turistas. Te abordan, te agobian e incluso alguno de ellos intentan darte lástima para que les sueltes algo de dinero o les compres algo de artesanía, que por supuesto ni ellos saben quién ha hecho.

Mi estancia en aquella bella ciudad colonial se redujo a pasear, leer largas horas sentado en sus numerosos parques, comer en sus mercados y defenderme como podía del contínuo acecho, gracias también a mi evidente cara de 'gringo'. A los 4 días ya
había recorrido todas las callejuelas del barrio de San Blas, tomado alguna que otra 'Cuzqueña' en muchos de sus bares y visitado casi todas las ruinas que la rodean asi que me puse a organizar mi propio camino hacia la ciudad de MachuPichu, simbolo oficial del país.

Debido a la nueva política intervencionista del país con respescto al turismo, el carácter del mismo no se corresponde ya en absoluto con lo que solía ser hace unos años. Cuando todavía existía la acción del movimiento 'Sendero luminoso' eran muy
pocos los que visitaban sus ruinas o paseaban por sus caminos. Por ello, el turismo que más se extendía era el de la gente joven, mochileros e idealistas sin miedos a que algo pudiera cambiar repentinamente en sus vidas. Por aquel entonces el 'tejemaneje' alrededor de los principales recursos del país no se habia desarrollado y uno podía organizarse sus propios intinerarios, recorriendo por ejemplo el camino del inca solo y organizando asi su pequeño periplo.
Ahora además de tener que pagar un montón de plata, unos 300$ de media, es imprescindible ir acompañado de un guía, porteadores y cocinero además de todo un grupo de las más diversas nacionalidades para redondear el pastel. Entiendo que el
gobierno quiera controlar y explotar sus recursos pero desde luego no era lo que yo andaba buscando de tan místico lugar.
Encontré una manera de llegar alli sintiendo todavía que tenía voz y voto, manteniendo lo especial de mezclarse entre sus gentes y por supuesto, abaratando los costes.

El viaje empezó agarrrando un autobus hasta Santa María. Fueron unas 8 horas en autobus local, abarrotado, con gallinas en sacos colgando de los portamaletas y alboroteando en cada bache. Parando en pueblecitos, comprando 'choclos con queso',
'tetillas de mate de coca' o 'helados de yogur'a las numerosas señoras que se subían en cada una de las paradas... y eran muchas.
Debía mantenerme despierto ya que el lugar donde me apeaba no era el final de la ruta asi que hable largo y tendido con una numerosa y humilde familia que tenía detrás. Hablé sobre sus vidas, sus costumbres, su religión, el trabajo, etc... Con gran diferencia, ellos hacía muchas más preguntas que yo, siendo las primeras personas que conocí que realmente se interesaron por mi, o mis origenes y no por cuánta plata llevaba en el bolsillo.
Llegamos a eso de las 3 de la mañana y diluviando me apeé del autobus en medio de un pequeño pueblo totalmente a oscuras. Cuando intentaba refugiarme bajo un tejado me abrieron la puerta de una furgoneta que habia parada en la calle, mi próximo
transfer. Como todavía no estaba llena, tuvimos que esperar casi 3 horas para poder partir con destino hacia Santa Teresa.

El viaje fue increible y bastante peligroso a mi modo de ver. La furgoneta recorría un pequeño camino que serpenteba en lo alto de las montañas, cruzando pequeños riachuelos como si de un 4*4 se tratase. Ibamos parando en pequeñas aldeas, otras
veces simplemente casas de adobe en medio de la nada y recogiendo o apeando a nuevos viajeros. Tuvimos que bajarnos 2 veces con el pico y la pala para poder arreglar el camino y seguir el viaje, ayudando asi al conductor que la verdad, estaba ya
mayor para andar moviendo piedras. Y es que había llovido mucho durante aquella semana y eran muy frecuentes los derrumbes, enterándonos después de que uno se había llevado una furgoneta hacía tan solo una semana.
Tan sólo pudimos recorrer 1 hora de las 3 que duraba el viaje ya que llegamos a un punto en el que era imposible trabajar. Era domingo y la excavadora no trabaja en tan señalada fecha, asi que sin más nos dispusimos a continuar caminando.
Al cabo de 1 hora de camino una señora nos abordo a Luciana (una amiga de Baires que conoci al empezar a caminar) y a mi y nos contó que el camino estaba peligroso incluso para ir andando. Nos contó que era mejor bajar al fondo del valle y seguir el curso del río hasta Santa Teresa. Además nos hablo de unas aguas termales a mitad del camino que haría nuestras delicias. Con tan sabios consejos no podíamos negarnos asi que cambiamos el rumbo y aparecimos en unas increibles termás muy cuidadas y por ser domingo solitarias. Estuvimos tan agusto que se nos fue la hora y llegamos tarde a Santa Teresa. Aún asi, al llegar alli conseguimos agarrar otro transfer hacia 'Hidroeléctrica'. Alli hay un tren que te lleva hasta 'Aguas Calientes' o lo que es lo mismo, MachuPichu ciudad. Como no queríamos pagar fuimos recorriendo las vías del tren durante unas 2 horas y media hasta llegar. Pasamos la noche alli y por la mañana partimos hacia nuestro destino, la ciudad sagrada.
Las ruinas son una maravilla sin lugar a dudas, pero sobretodo por el magnifico entorno en el que se encuentran ubicadas. Como habíamos ido bastante pronto, decidimos subir hasta 'GuanaPichu', la montaña que se ve de fondo en la tipica postal, donde también hay numerosas ruinas y disfrutamos de unas vistas espectaculares. Hicimos muy bien en haber ido tan pronto ya que para cuando bajamos de GuanaPichu, a eso de las 12, el resto de las ruinas estaban tan abarrotadas que se nos fueron las ganas y decidimos dar la visita por concluida y volver a Cuzco. Al llegar de nuevo a la Hidroeléctrica...¡Sorpresa! Ya no había furgonetas esperando ya
que llegamos demasiado tarde y el horario de las mismas coincide con el de salida y llegada del tren asi que marchamos caminando de nuevo hacia Santa Teresa... sólo eran 2 horas más! Llegamos de noche y reventados ya que habían sido muchas horas de caminar y turistear.

Odisea de nuevo para llegar a Cuzco, nuevos derrumbres y cambio de planes para poder llegar ya que Santa María era inaccesible. Esta vez tenía muy buena compañia asi que a pesar de lo tedioso del viaje, estuvo bastante bien.

Al llegar a Cuzco empezé a dudar sobre cómo continuar el viaje. La inquietud me quitaba el ánimo y Luciana no paraba de preguntarse que narices me pasaba. El caso es que por un lado había pensado perder los billetes de avión de regreso a Lima
(que ya tenía comprados) e ir en autobus o tren hacia el lago Titicaca y de ahi a la costa para ir subiendo hacia Lima pasando por Arequipa, Nazca, etc... vamos, un intinerario tipicamente 'Loonely Planet'. La verdad es que no me apetecía en
absoluto pero por otro lado me sentía un poco obligado. Esta duda me tenía intranquilo ya que quería irme cuanto antes de Cuzco pero antes de poder hacerlo necesitaba decidir hacia dónde.
Debido a que parece que voy pensando menos en lo que debería hacer y dándo mayor importancia a mis propios impulsos decidi, tambien gracias a la ayuda de Luciana que analizaba de manera simplificada y pragmática mi decisión conforme a lo que me conocía ya (que era bastante), acompañarla hasta Lima directamente para proseguir asi el viaje hacia Venezuela. En un principio, pensaba pasar en Lima unos días y conocer la ciudad, los alrededores, sus playas, su ocio nocturno (llegaba en fin de semana y tenía buenos contactos), etc... pero al llegar al aeropuerto para preguntar la fecha de mi vuelo hacia Caracas y escuchar que o me iba ese mismo día o me tenía que quedar una semana más... decidi no esperar más y partir ya. Antes de poder decidir, había hablado con Ivan, un caraqueño que conocí en Chalten, Patagonia. El iba a estar en casa y vivía cerca de la 'Guairita', la escuela deportiva de Caracas. Aunque marchaba pronto hacia la Gran Sabana como guía me contó que tenía alojados en casa a dos escaladores que partían hacia el Acopan en unos días con ánimo de estar alli casi un mes. Algo me dijo en mi interior que debía marchar, y asi con esas, me
despedi.




0 Comments:

Post a Comment

<< Home